Conocí a Manfred el día en que lo enterraban. Este alemán enjuto que eligió Camelle para vivir una vida radical al borde del mar, se dejó morir de tristeza cuando una enorme y pestilente ola negra se instaló en su casa de Camelle, arrasándolo todo, invadiendo su corazón de artista anacoreta. Según cuentan sus vecinos, Man -como a él le gustaba que le llamaran- era un hombre huraño y solitario, que eligió la Costa da Morte para vivir su propio sueño, construido piedra sobre piedra, rama a rama, con sus propias manos y todo aquello que el mar le pudiera ofrecer. Al borde de su querido océano, que le mantenía vivo en un mundo que no era el suyo…  Leer texto completo