Irrealidades Cotidianas

publicado en: Fotografía, Laboratorio | 0
Con estas tres fotografías empiezo una nueva serie: “IRREALIDADES COTIDIANAS”.
No se trata de engañar ni confundir, sino de construir “irrealidades” con dos fragmentos de la realidad que nos rodea, que no estaban en el mismo espacio o en el mismo instante, una especie de “Momento No Decisivo”. Yo estaba allí y lo que fotografié también, pero lo sucedido no coincidió en el tiempo. Y sin embargo… Bueno, mejor me explico.
En esta serie de tres fotos, primero fotografié a este chaval con su camiseta del Barsa que acudía con su familia a uno de esos delirantes espectáculos lumínicos con los que pretenden renovar la imagen del patrimonio cultural: La “Iluminación de la Catedral de Amiens”. Como la situación del chaval y su familia no daba más de si, me cambié de ubicación y busqué otros puntos de vista para fotografiar (cámara en mano, sin trípode) tan luminoso acontecimiento.
Ya estaba a punto de claudicar ante tan formidable demostración de mal gusto y prepotencia tecnológica cuando ante mis ojos sucedió algo inaudito: la catedral de Amiens se iluminaba con los colores del Barsa. Automáticamente me acordé del chico que había fotografiado al inicio del espectáculo y fui en su busca, con la evidente intención de fotografiarle delante de la catedral iluminada con los colores del equipo de futbol de sus sueños. Para mi desconsuelo, no había rastro de él ni de su familia. Supongo que aburridos ante tan deprimente espectáculo de luz y colorines se habían marchado en busca de un buen “burger” o cosa parecida.
Con las dos fotos en mi memoria (y en la de mi cámara) empecé a darle vueltas al tema; me preguntaba si era más real el hecho de haber buscado intencionadamente la sincronía de esas dos realidades —tan distantes por otro lado desde el punto de vista social— o esa nueva realidad que pensaba crear juntando esos dos fragmentos del espacio-tiempo.
Aún no lo tengo muy claro, aunque evidentemente jamás se me ocurriría “colocar” esta imagen como una fotografía documental al uso. Sin embargo, no deja de ser paradójico que una “irrealidad cotidiana” pueda tener tanta capacidad, o más, que dos “documentos reales” juntos.

 

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