Nacemos y morimos rodeados de sofisticados aparatos en un supuesto mundo feliz cada vez más mecanizado. Maquinas diseñadas para hacernos la vida más fácil, al tiempo que nos complican la existencia.

Como diría el Gran Cronopio: “Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa”.